QUE LLUEVA EN ESTAS FECHAS NO ES TAN MALO NI EXTRAÑO





El jardín sigue en pie
a pesar de la lluvia

en estas horas que no le corresponde,
en estos días que no le corresponde,
en este Junio que no le corresponde

y luce tan bello

como tú al salir de la ducha,
cuando te peinas frente al espejo
o rompes con los dientes el hielo de la Coca Cola
o quiebras en trocitos minúsculos el silencio

con una carcajada atómica,

o muerdes la cereza con cuidado
para no tocar el hueso

y lo tocas.

EL DÍA QUE SUPE QUE MI PADRE HABÍA SIDO UN NIÑO


Escena "Érase una vez el oeste" [S. Leone]


Mi padre no dice mucho,
cuatro palabras justas:
buenas,
si,
no,
vale…
que lleva junto a las llaves del coche
y un par de monedas
en el bolsillo de un chándal
heredado de su hijo mayor.
Cada día está más viejo,
más blanco,
más muerto,
se hace pequeñito por el peso del mundo.
Se entretiene mirando al paisaje
sentado en el banco de piedra,
cultivando un huerto demasiado poblado
o viendo películas de vaqueros
del siglo pasado.
Todo bajo un silencio atronador.
Una vez le vi llorar
recordando a su madre
y supe que él también
había sido niño,

él también había sido hijo.

EN LA PLAYA HAY UNA SOMBRA



Sally Man


Las gaviotas siguen tus huellas en la arena.

La playa está vacía.

Hace tiempo que tus pies
no se mojan en la orilla.

Marzo trajo a primera hora
un día de verano
en mitad de una semana
vestida de abrigo y paraguas.

He preparado café, está caliente.

Tu sitio en la mesa sigue intacto,
lo observo como si ocuparas el espacio,
aquí y ahora [todavía].

Parece que va a llover,
no hay quién entienda
este tiempo de locos


Hoy va a ser un día largo.

SALVAJE


¿Recuerdas cuando despeinábamos los campos de hierba alta? Una hierba tan verde y fresca... Por aquel entonces jugábamos a ser niños. Éramos niños. Con todo lo bueno y lo malo. Más bueno que malo. Mucho mejor que lo que somos ahora. ¿Qué somos ahora?

 Drew Geraets

¿Dónde estás?





Mientras el cuervo
picotea las pequeñitas piedras del jardín,
en busca de algo
que llevarse a la boca,

yo, lo observo

desde la esquina de la ventana
en un día gris [tan gris como yo mismo en este preciso instante]
donde la lluvia cae casi invisible
y se desvanece antes de llegar al asfalto
como el humo de un cigarro.

Y tú,

estarás en la otra punta,
echando el ojo a otro pájaro,
en la esquina de otra ventana,
ambientada en otro día gris [tan gris como tú misma en eso preciso instante]
con otra lluvia casi invisible,
que, como el humo de un cigarro,
también se desvanecerá


antes de impactar sobre el asfalto.

Despiértame con un mordisco



–Voy a empezar contigo esta mañana vacía de calor,
de pájaros en la ventana, de flores en el balcón,
de niños jugando en la plaza. Voy a pintarme los labios,
espérame en la habitación –cerraste la puerta del baño con llave y
provocaste a la tormenta que se desvistió
a primera hora, justo en el momento exacto en que tú lo hiciste delante de mis pies descalzos.

–Voy a empezar contigo esta mañana,
porque no existe otra forma mejor

de empezarla. No, no existe.